viernes, 27 de agosto de 2010

¿Qué significa Michael para mi? (2ª parte)

¿Qué significa Michael para mi?

(Continuación de la primera parte: http://michaeljacksoneternal.blogspot.com/2010/06/que-significa-michael-para-mi.html )


El Micha
el Jackson humano


En septiembre del año 2001, y para celebrar los 30 años de su carrera en los escenarios, se anunció la celebración de dos conciertos en Nueva York los días 7 y 10 de septiembre en el Madison Square Garden, donde actuarían varios artistas invitados, acudirían cientos de famosos entre el público, y finalmente Michael actuaría también junto con sus hermanos y en solitario.


La primera vez que había viajado a Nueva York, no había sido por un viaje relacionado con Michael, sino simple turismo con una de mis tías y mi hermano, y nos había encantado tanto la ciudad, que le comenté a mi hermano si quería venirse, y de paso acudir también a los conciertos y conocer el famoso Madison, y por supuesto se apuntó a la propuesta.



No fueron unos conciertos “al uso”, en el sentido que entre actuación y actuación de unos y otros, había parones, e incluso algunos percances anecdóticos, esperar por los zapatos de Lisa Minelli, lograr que Marlon Brando se desplazase y apareciese en su sofá en el escenario...y diversas improvisaciones que tuvo que realizar, como cuando por ejemplo le avisaron que era imposible que Whitney Houston saliera a cantar un dúo que tenían programado, debido al estado en el que ella se encontraba en el primer concierto…


Por ese motivo, los conciertos acababan tarde, y si a eso le unimos que intentamos las dos veces ver a Michael acabado el concierto y en el segundo concierto el día 10, nos colaron en el backstage… pues la llegada a nuestro hotel sería casi seguro alrededor de las 2 de la mañana o más tarde…


A las 8 de la mañana del día 11 de septiembre de 2001, todos sabéis lo que pasó…


Todos estábamos dormidos… pero como la noticia fue difundida prácticamente en directo, y en España era la hora precisamente del telediario… al poco recibimos una llamada de teléfono en nuestro hotel, preguntando por una de las 15 personas que nos habíamos alojado allí como grupo… yo seguí en la cama, mi hermano que en cuanto se despierta es incapaz de seguir en ella, se levantó y se fue a seguir haciendo turismo por su cuenta.


Cuando volvieron a llamar a nuestra habitación, y supimos lo que pasaba, pusimos la TV, vimos las Torres ardiendo, y sobre todo, ese Pentágono humeante, empezamos a ser conscientes de la gravedad del asunto y que debíamos avisar a casa y que supieran que todos estábamos bien, aunque deseando de salir de allí cuanto antes…


Los teléfonos ya no funcionaban, algunos se habían levantado antes y ya no estaban en el hotel, tardamos tiempo en organizarnos, pasarnos los teléfonos de las familias, e intentar cada uno comunicar con España y reunirnos otra vez todos… afortunadamente mi hermano apareció, y las otras personas que se habían ido también, y después de más de dos horas del ataque, logramos contactar con mi móvil y pasar la lista de teléfonos de los familiares para que mi padre avisase a todos de que estábamos bien, que las comunicaciones estaban imposibles y que iríamos intentando contactar con todos poco a poco.


Decidimos movernos de nuestro hotel y reunirnos con todos los fans en el de Michael, el hotel Palace, y entre el susto, los rumores, las noticias que se iban diciendo en España, e incluso las noticias que se leían en las pantallas de Time Square, la sensación era que prácticamente entrábamos en la III Guerra Mundial…


Se cerraron todas las salidas de Nueva York, por tierra, por mar y por aire, solo oíamos a los cazas sobrevolar el cielo… el miedo en el cuerpo, decían que habían salido 5 aviones, dos estrellados en las Torres, otro en el Pentágono, el otro que habían abatido ¿y el quinto? Rumores de que querían cargarse el Empire State, o el Rockefeller Center que estaba próximo al Palace, incluso el hotel Palace tenía altura de rascacielos en una de sus áreas…


Nosotros teníamos la vuelta el día 12 de septiembre por la mañana, y precisamente el día 11 pensábamos subir por la tarde a las Torres para despedirnos de la ciudad, subiendo de día, y viendo como se encendían las luces, y todo Manhattan iluminado de noche, era un espectáculo precioso… así que aún tenemos que agradecer a los malditos terroristas que decidieran hacer el ataque cuando aún el World Trade Center no había abierto al público…


Las calles vacías, la Quinta Avenida sin tráfico, sin gente, caras largas, serias, tristes, las banderas americanas, los mensajes de condolencia, los mensajes de desesperación buscando a sus familiares, todo cerrado… sólo, los que vivimos todo aquello, saben realmente como nos sentíamos todos.


Entre los guardaespaldas de Michael, había uno que era Sheriff en Los Angeles, y otro que era de origen mexicano, Omar, con los que habíamos estado hablando los días anteriores…


A media mañana, salieron y nos pidieron que no intentáramos seguir a Michael, que comprendiéramos la situación que era seria y de emergencia, y vimos como en la misma limousine en la que le habían llevado a los conciertos, metían el equipaje precipitadamente, incluso en el asiento del copiloto, y como Michael con sus hijos abandonaba el hotel Palace… sabíamos que no podía salir de Nueva York, nos imaginamos que iría a una casa particular de algún amigo, para intentar sentirse un poco más seguro.


El día fue largo, de confusión, nervios, de no saber muy bien que hacer, y como punto de encuentro, siempre estaba el Palace, aunque sabíamos que Michael ya no estaba.


Y por la noche, de repente, aparecieron sus guardaespaldas, y se dirigieron a todos los fans que estábamos allí reunidos, y nos fueron preguntando a todos como estábamos, que escribiéramos a Michael mensajes, que le explicásemos como estábamos, con quien, la situación en la que nos encontrábamos, y fueron recogiendo nuestras cartas.


Nos sacaron del hotel Palace varios recipientes con comida para que cenáramos, y a los fans que estaban sin hotel porque iban a viajar ese mismo 11 de septiembre, les dejaron entrar y alojarse en las habitaciones que Michael había dejado vacías…


Nosotros les explicamos que esa noche si teníamos hotel, pero que solo le teníamos reservado hasta el día siguiente, ya que nuestro vuelo tenía que salir el día 12, y que no sabíamos aún cuando podríamos salir de Nueva York, que no todos tenían dinero suficiente para pagar muchas más noches, y que no sabíamos que hacer…


Entonces nos dijeron que hiciéramos el Check Out, y que fuéramos allí con nuestros equipajes al día siguiente, que intentarían ellos arreglarlo, a ver si podían encontrarnos alojamiento o una solución.


Mientras charlaban con unos y con otros, y organizaban todo un poco, nos pusimos a hablar con Omar en español, y le preguntamos sobre Michael y como estaba.


Omar nos explicó que fue el propio Michael quien le informó de lo ocurrido, que le llamó a su habitación, y que con cara de preocupación le miró y le dijo ¿no te has enterado de lo que ha pasado?, que al verle la cara, por un momento pensó que alguien se había puesto malo, o le había pasado algo grave a alguien cercano –Michael tenía a toda su familia, sus amigos íntimos, e invitados desplazados en Nueva York por haber asistido a sus conciertos-, y que cuando Omar le dijo que no sabía que había pasado, Michael le explicó que habían secuestrado unos aviones y les habían hecho estrellar contra el World Trade Center… y que luego le dijo ¡imagínate como se habrán sentido esos pasajeros!




Y entonces le pidió que le ayudara a preparar a los niños y avisar a todos para irse de allí, y que cuando Michael despertó a sus hijos, y les explicó que se tenían que ir de allí, les contó lo que había pasado, diciéndoles que había sido porque había gente que no quería a otra gente, y que eso no era bueno, que todo el mundo debía de querer a todo el mundo, que por eso él siempre les decía que se quisieran mucho entre ellos, que debían estar siempre unidos, y siempre quererse mucho.


Por desgracia, el 11 de septiembre de 2001 es una fecha histórica, y siempre he pensado que si alguien algún día le preguntaba a Omar donde se encontraba en esa fecha, contaría como se enteró de los ataques por el propio Michael Jackson, y que seguro también contaría como aleccionó a sus hijos…


El día 12 dejamos nuestro hotel, y nos fuimos con las maletas a la zona del Palace, esperando a la gente de Michael tal y como nos habían dicho, pero no aparecieron en todo el día, por la tarde/noche, yo estaba agotada, y decidimos mi hermano y yo buscarnos otro hotel, reservando allí para dos noches. Mis amigos no quisieron venirse, así que por la noche nos fuimos a nuestro hotel.


Vimos algunas noticias, las imágenes de la gente que se tiraba al vacío, las amenazas de bomba, los desalojos… Nos habíamos alojado cerca de la estación de bomberos, donde tenían las fotos de los compañeros fallecidos y toda una acera llena de flores, mensajes, etc. Nos acostamos, y cuando ya estaba dormida un estruendo enorme me despertó y me tiré corriendo de la cama y me asomé a la ventana buscando instintivamente donde estaban las llamas ya que estaba convencida que habían vuelto a estrellar otro avión… y entonces me di cuenta que estaba lloviendo a cántaros y que el estruendo que me había despertado había sido un trueno de la tormenta que había, y recordé que mis amigos se habían quedado en la calle del Palace…


Al día siguiente supe que al comenzar a llover se habían ido de allí y finalmente habían terminado durmiendo en una iglesia, que las monjitas al día siguiente les dieron de desayunar y todo… Que otros fans españoles estaban en un hotel más económico y donde parecía que no había problema de entrar más personas en una misma habitación, que habían cogido habitación allí y les confirmamos que nos uniríamos a ellos la noche del 14, ya que nosotros habíamos reservado solo por dos noches en nuestro hotel.


El día 13 ni nos acercamos ya al Palace, si que visitamos el Consulado español, los fans franceses lograron salir antes ya que les sacaron por Canada y salieron ese mismo sábado. Nosotros intentamos por todos los medios que nuestra Compañía aérea, KLM nos pusiera en los vuelos más próximos a nuestra salida, pero fue imposible, habíamos reservado como grupo de 10 personas, y por más que discutí por teléfono, pidiendo que aunque fuese de dos en dos nos fueran metiendo en los vuelos, no les dio la gana, y nuestro viaje de vuelta nos lo dieron para el 17 de septiembre –aterrizando el 18 en España.


Cuando comenzaron los vuelos, supimos que los aviones iban casi vacíos porque los americanos habían cancelado sus vacaciones, pero nos fue imposible conseguir que nos dieran vuelos antes. Pedimos ayuda al Consulado, y lo único que hicieron fue darnos los teléfonos de KLM (que por supuesto ya teníamos), pedirnos que nos apuntásemos en una lista –para que ellos tuviesen confirmado que estábamos bien- decirnos que avisásemos a España de que estábamos bien –que por supuesto ya habíamos hecho el mismo 11 de septiembre- y dejarnos hacer una llamada gratuita a España desde allí, donde hacíamos cola, para poder hablar 5 minutos.


Desde allí al menos hice la llamada a mi trabajo, ya que con las nuevas fechas de salida, iba a perder días de trabajo… pero esa fue la única ayuda… bueno si, rellenando un papeleo facilitaban 40 dólares diarios –había que ir cada día a solicitarlos- para los gastos básicos, y que yo por ejemplo, hasta pasé de pedir.


El 14 por la tarde estábamos ya en el nuevo hotel, cuando un amigo viene y nos cuenta que el día anterior Michael había enviado un autobús enorme de los que se usaban para los tours, con literas, con TV y que habían recogido a los fans que estaban en el Palace y les habían llevado a la tienda Virgin de Times Square, donde habían estado comprando discos, DVDs y todo lo que habían querido…


Yo me “piqué” muchísimo porque sabía que el bus le había enviado por nosotros que les habíamos explicado a los guardaespaldas que no íbamos a tener hotel, y que al final se habían “beneficiado” otros. Nos dijo que él iba a acercarse al Palace a ver si volvían con el bus y a ver que pasaba… yo dije que también iba, mi hermano dijo que también y parte de los amigos se apuntaron, otros dijeron que se quedaban en el hotel…


Cuando llegamos donde el Palace, el bus estaba allí parado, esperando a ver quienes aparecíamos… los guardaespaldas nos saludaron, nos preguntaron si teníamos el equipaje en un sitio seguro, les confirmamos que si, y entonces nos invitaron a subir que podíamos elegir una litera donde quisiéramos, y unirnos a otros fans que estaban ya arriba en la salita del fondo donde había una TV grande y un aparato de DVD, estaban viendo una película, eran fans de otros países, nos presentamos y saludamos, y después de esperar como media hora más, arrancaron con el bus.


El bus tenía como una salita al principio, luego un microondas y mini cocina, un baño, las literas arriba y abajo, cada litera con un mini televisor, y al fondo otra salita con sofás y la TV y el DVD.


En la salita del principio iban ellos, los guardaespaldas, y los fans atrás flipando, haciéndonos fotos, y viendo todo lo que tenía el bus.


Se acercaron los guardaespaldas a preguntarnos donde queríamos ir, hicieron algunas sugerencias y decidimos finalmente ir al cine.


Alguno de los fans españoles que se quedaron también un rato hablando con los guardaespaldas en la otra salita, nos explicaron luego como el propio Michael llamó a uno de los guardaespaldas, para preguntar quienes y cuantos íbamos y que tal estábamos y hacia donde íbamos.


Salimos de Manhattan, y nos llevaron a unos multicines de New Jersey, miramos la cartelera, y elegimos ver Rush Hour 2 (Hora punta 2), donde salían Jackie Chan y Chris Tucker, siendo este último amigo de Michael y habiendo estado presentado los conciertos en el Madison, no hubo dudas en la elección… compramos palomitas y vimos la peli, los guardaespaldas estuvieron viéndola también con nosotros.



Luego de nuevo en el bus, con música de Michael y medio de fiesta en él, nos llevaron a dormir, parando en un parking al lado del hotel Sheraton de New Jersey.


Entonces se acercaron a la salita donde estábamos todos reunidos y nos dijeron que el bus era un regalo del Sr. Jackson para nosotros. Por supuesto, todos los sabíamos, pero escucharlo así de viva voz fue un subidón enorme. Recuerdo que miré a mi hermano y le ví con un gesto de alucinado que me hizo sentirme feliz y más orgullosa aún de Michael.


Nos explicaron que Michael no era el dueño, pero que lo cuidásemos como si fuese de su propiedad, con respeto y con cuidado, pero que lo disfrutáramos. Que ellos dormirían dentro del hotel, que si necesitásemos cualquier cosa, que fuéramos a recepción y preguntásemos por ellos, que por seguridad cerrásemos la puerta por dentro cuando ya no fuéramos a salir más del bus para pasar allí la noche, y nos desearon buenas noches.




Aunque era de noche salimos y comprobamos como el hotel tenía un jardín, un lago y era una zona tranquila y preciosa, y todos los amigos estábamos casi como “flotando” por lo que estábamos viviendo, de nuevo gracias a Michael… Sabíamos que Michael estaba alojado en el hotel, y era como si nos hubiese llevado cerca de él, como “cuidarnos en su regazo”.


Dormimos en aquellas literas, y al día siguiente comprobamos como incluso el hotel tenía como un pequeño parque infantil con distintas instalaciones y bromeando decíamos que nos había llevado a un pequeño Neverland…


Por la mañana nos preguntaron donde queríamos ir a desayunar, y aunque no era un sitio muy apropiado, decidieron ir a Mc Donalds, y finalmente nos llevaron de nuevo a Manhattan… desde New Jersey hacia Manhattan llegamos a ver el Skyline y vimos como la zona donde antes habían estado las Torres aún humeaba… todos lo observamos en silencio… y finalmente llegamos a la calle del Palace.


Nos dijeron que no iban a poder volver más, porque necesitaban el bus para que parte de la familia de Michael fuese desde Nueva York a Los Angeles en él y nos despedimos felices.


Gracias a Michael, cambiamos todos el “chip”, y de estar deseando salir de Nueva York cuanto antes, decidimos que el tiempo que nos quedaba, le teníamos que aprovechar y disfrutar y hasta fuimos a Brodway, acudiendo al musical de “El Fantasma de la Ópera”.


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Siempre he dicho que mi hermano no era fan de Michael, en tal caso “simpatizante”. El tampoco nunca se ha sentido fan de Michael… pero si sé que ha llegado a decir siempre, que él no era fan, pero que si en algún momento se tenía que definir como fan de Michael, entonces podría decir que él era fan de Michael desde el 14 de septiembre de 2001, cuando fue el único que nos ayudó en Nueva York.


Desde entonces, también mi madre ha estado diciendo que el único que nos ayudó cuando los atentados fue él, que ni la Embajada –el Consulado, ni nadie más. Que fue el único que se preocupó por nosotros, que nos llevó el bus para que pudiéramos dormir en él, que nos llevaron al cine, etc, etc, y que ella siempre le estaría agradecida, y sé que siempre que alguien le mencionaba a Michael para hacer algún comentario no muy favorable sobre él, ella les contaba la historia del autobús.


También sé que la noche fatídica del 25 de junio de 2009, en mi casa no fui la única que lloró su muerte.


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¿Qué significa Michael para mi?... solo sé que Michael ha sido mi amor (ese novio que deseabas tener tan guapo con aquellos ojazos negros, en definitiva el amor platónico de la adolescencia)… ha sido mi hijo ó mi hermano pequeño cuando necesitaba mi cariño, mi apoyo, mi defensa por todas las acusaciones falsas, dañinas, crueles y difamatorias… ha sido mi amigo cuando me ha invitado a entrar en su casa, cuando me ha enseñado a su familia, cuando me ha dicho que sus hijos eran mis hijos… ha sido mi hermano mayor o mi padre, cuando me ha dado de comer, cuando me ha dado cobijo, cuando ha cuidado de mi y cuando se ha preocupado por mi…

Michael era mi familia, forma parte de mi vida desde hace 27 años… y seguirá siendo siempre de mi familia.


Recuerdo que a los pocos días de su fallecimiento, una conocida de mi familia me dijo que peor habría sido si hubiese sido alguien de mi familia quien hubiese fallecido… me mordí la lengua… estuve a punto de decirla que Michael era de mi familia, es más, era más importante y me importaba más que varios miembros de mi familia que ella conocía perfectamente… porque él me ha dado más, mucho más que ellos.


También recuerdo como una compañera a la que además aprecio bastante, cuando regresé unos días después de su fallecimiento, se acercó para decirme como había estado viendo los programas y especiales que dieron en esos días, y que parecía mentira que se supiera ahora lo caritativo y lo buena persona que era… siento haberla contestado casi en plan borde que yo ya sabía perfectamente como él era, y que prefería que siguiese vivo aunque no se hubiese sabido nunca o que nadie se hubiese enterado como realmente era él.


Sé que he estado borde, mal educada, cabreada y que algunos han pagado el pato.


Durante meses he estado triste, deprimida, lloraba casi por nada, me era imposible ver imágenes de Michael, me resultaba imposible escucharle intencionadamente, y cuando en la radio, en un bar, en una tienda le escuchaba, me sentaba mal, porque sabía que lo estaban poniendo porque estaba “como de moda”.


Solo conseguí “cambiar el chip” cuando me despedí de él, cuando le visité en el cementerio, cuando finalmente acepté su perdida, cuando comprobé que por fin está descansando en paz, y que ya no le pueden hacer más daño nunca más, que descansa en un sitio tranquilo, bonito, con las vistas de toda su ciudad… y desde entonces solo quiero celebrar su vida, y darle gracias.


Gracias por todo lo que me has dado. Gracias por tu amor. Gracias por tu música, por tus videos, por tus conciertos, por tu arte, por tu generosidad, por tu cuidado, por tu cariño, por tu "I love you more!".


Gracias por los viajes, por las experiencias, por las personas, y por los amigos de verdad que he conocido y hasta por los que ya no son amigos.


GRACIAS y siempre, siempre GRACIAS.